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Robert Wyatt convertido en verbo

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Las máquinas de discos — más conocidas con el término inglés jukebox — han seguido una lógica evolución acorde al avance tecnológico. De las 12 canciones que incorporaban sus primeros modelos en los años 30 han pasado a ofrecer hoy día un gigantesco repertorio musical que, gracias a la digitalización y a internet, asciende hasta los 2 millones de canciones. Aunque la proliferación de estos nuevo aparatos no se ha expandido tanto como sus antecesores, en el Reino Unido ya se han distribuido más de 2000.

Tanta música a disposición del cliente variopinto ha provocado que los gustos musicales de éstos se enfrenten unos con otros, con la consecuencia de que muchos hayan de soportar en su bar favorito una música que les puede resultar fastidiosa. A quienes detestamos música del tipo Coldplay, David Bisbal y similares, estamos tan acostumbrados a sufrirla en televisores, supermercados o transportes públicos, que hemos desarrollado una cierta inmunidad. Insólito es en cambio que en lugares frecuentados por el consumidor musical común se cuelen canciones de géneros como el grindcore o la dodecafonía, una música que puede reproducirse para deleite personal, pero también para putear al personal. Esta última finalidad es la que conoce con el término wyatting, el cual describe Urban Diccionary de la siguiente manera:

Wyatting es la práctica deliveradada de escuchar música extrema o molesta en un jukebox de MP3 para causar irritación a los demás. El término se aplica en referencia al músico prog/artrock Robert Wyatt y a su álbum «Dondestan», y por tratarse de un disco típico que un wyatter hubiera elegido. Se ha consensuado que la música más efectiva para hacer wyatting es la de vocalista de vanguardia Diamanda Galas. El repertorio habitual incluye free-jazz, música improvida/noise y euro-prog-metal, este último por considerarse especialmente irritante y de mal gusto.

La popularización del término es tal que cuando alguien hace sonar artistas como por ejemplo Swans o Albert Ayler no es extraño oir exclamaciones como: “Algún subnormal está haciendo wyatting”. Una de las responsables de ello es la periodista Wendy McClure, la cual explicó en uno de sus articulos que en un bar neoyorkino de ambiente grunge alguien puso el tema Thursday Afternoon de Brian Eno (canción ambient de 61 minutos), lo cual causó una gran irritación entre los asistentes metaleros.

Cuando posteriormente el crítico musical Simon Reynolds citó en su blog el artículo de McClure, la cliéntela de pubs británicos confesó que efectivamente lo practicaban para divertirse. El término surgió a partir de un comentario de un lector en el que explicaba que el disco «Dondestan» de Robert Wyatt era su álbum favorito para ambientar locales muy concurridos. Sin embargo deberíamos tener en cuenta la observación del blogger John Coulthart:

Llevo haciendo esto durante años. Normalmente el objetivo era encontrar la canción más extraña de los jukebox, que normalmente eran caras-b. El wyatting es una injusta manera de denominar este acto incívico. Ya que tiene que llamarse de alguna manera, sería más apropiado merzbowing, por el músico japonés y por su relación con la obra dadaista de Kurt Schwitters.

Inspired Broadcast Networks, la empresa fabricante de este tipo de jukebox, niega haber creado un monstruo: “La mayoría de la gente no gasta su dinero para molestar a los demás”. Si los hosteleros tienen problemas con una selección inapropiada siempre pueden cancelarla y reembolsar al cliente”. Además afirman que por ahora no han contemplado la posibilidad de limitar su repertorio con canciones más apropiadas para un ambiente de copas.

¿Elitismo o terrorismo cultural?

Algunos consideran el Wyatting un experimento social para ver como la música extrema afecta a su comportamiento. Otros lo ven como una venganza por tantos años que se han visto forzados a escuchar radiofórmula. Para los más intelectuales es una puesta en marcha de las teorías de Theodor Adorno, el cual creía que la subversión de la música pop ayudaría a acabar con el capitalismo. Pero también hay quienes critican el wyatting por ser una práctica elitista efectuada por un grupo de individuos con complejo de superioridad en cuanto a gusto musical, y llevada a cabo para atacar a quienes consideran inferiores.

¿Qué opina Robert Wyatt al respecto?

La esperada respuesta del mismo Robert Wyatt en una artículo sobre este asunto en el periódico The Guardian fue:

Es para mi un honor el haberme convertido en un verbo. Tengo que decir que a mi no me gusta molestar a los demás. Pero a veces cuando intento ser normal les molesto aunque esa no haya sido mi intención.

Ciértamente desconcierta que el elegido para denominarlo haya sido precisamente un artista como Wyatt y un disco que contiene canciones tan apacibles y hermosas como «Sight of the wind»:

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