El mostoletazo: Sonic Youth etcétera

Después de la gloria de Alcorcón ya es hora de Móstoles. Los municipios del extrarradio madrileño brillan con luz propia estos días y quién sabe si los augurios de los postmodernistas sobre el desplazamiento del centro a las periferias no se están cumpliendo ante nuestros ojos. El primer paso de Móstoles desde la declaración de guerra napoleónica hacia la gloria es fuerte, ambicioso y resonador, en el estricto sentido de la palabra. Desde el 2 de febrero hasta el 2 de mayo el nuevo y fascinante centro cultural de esta ciudad (Centro de Arte 2 de Mayo) acoge una exposición Sensational Fix. Sonic Youth etc. El modesto acrónimo pegado al altisonante titular, podría parecer un extra, mientras que en realidad es todo lo contrario – un simple fan del noise del grupo neoyorkino quedará deslumbrado con el esplendor de sus “etcéteras” exhibidos en la exposición.

Al entrar al enorme edificio de cuatro plantas, ocupado casi por completo por los objetos de la muestra, nos da la bienvenida en una pantalla, ni más ni menos que don Enrique Morente de Granada, invitado a cantar en la inauguración, en la que Lee Ranaldo daba golpazos a una guitarra colgante. Los aficionados a este instrumento clave en el movimiento noise podrán disfrutar de muchos más modelos expuestos por todo el espacio, sino que más atención llama es una guitarra en forma del columpio, cuyas cuerdas, maderas o clavos están amplificados y listos para darles unos zarpazos ruidosos.

Decir que la exposición exhibe el arte gráfico de un grupo de rock sería mentir: aquí podemos confrontar obras de 150 artistas americanos y europeos que no solo adornaron las portadas de los vinilos o pintaron carteles a propósito de unos shows, pero realmente influyeron en la vida y obra de los Sonic Youth. Los cuadros/grabados/collages/fotos colgados en casas de Thurston Moore, Kim Gordon o Lee Ranaldo, instalaciones de ellos mismos o sus amigos-artistas plásticos o audiovisuales, poesías de Allen Ginsberg, fotos de la camaleónica Cindy Sherman, memorias de Lydia Lunch, obras de las bandas no wave – The Lounge LizardsDNAGlenn Branca o de los gurus del conceptualismo como John Cage. Para que las sorpresas no acaben aquí, también se exhiben los escritos de los miembros (perdón, en este caso, miembras) del grupo que desvelan a Kim Gordon no solo como una activista del feminismo, sino también como una crítica feroz de la “madre” que la parió – New York: según ella, los neoyorkinos son tan “catetos” que para realmente sentirse apreciado hay que buscar el público en Europa…

Un piropo especial se merecen los organizadores del propio centro cultural de Móstoles que no se han limitado a reproducir esta exposición andante (con apariciones anteriores en Francia, Holanda o Suecia), sino la aprovisionaron con un abanico de actividades para niños, adolescentes, adultos y jubilados, organizando visitas guiadas por el espacio sonicyouthiano, proyectando películas sobre los movimientos artísticos de Nueva York cada viernes, montando un continuo show Reverse karaoke, en el que todo el mundo puede entrar en una jaima mágica y juntar sus arreglos a la aterciopelada voz de Kim Gordon o convocando los aficionados al juguetismo sonoro (como retroriff😉 para un taller de Los Caballos de Dusseldorf. El propio grupo está también muy involucrado en las actividades didácticas y promocionales de esta muestra: siendo verdaderos “curadores” no solo van a venir pronto a España a tocar unos conciertos, sino que también invitan a grupos noveles como The Present para traernos un soplo de aire fresco desde Nueva York o, lo contrario, rescatar las joyitas que tenemos por estas tierras, como Macromassa de Victor Nubla que hace una semana dio un show memorable en el Centro Cultural Dos de Mayo junto a Bestia Ferida.

Kalina

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