Armónica de cristal, el instrumento prohibido que causaba locura

La armónica de cristal es un instrumento inventado por Benjamin Franklin en 1761, consistente en una serie de platos de diferentes tamaños superpuestos y alineados horizontalmente por un eje conectado a un pedal. Al igual que una máquina de coser, el movimiento de los platos está controlado por el pedal, y dependiendo de la cantidad de agua que contengan los platos, el instrumento emite una determinada nota cuando son rozados con las yemas de los dedos.

La popularidad del instrumento tuvo varios altibajos hasta su prohibición en el S.XVIII por considerarse dañino. Algunas fuentes sostienen que debido a rumores que aseguraban que su uso causaba depresión, locura e incluso problemas conyugales. Un ejemplo del miedo a tocar la armónica fue descrito por el musicólogo alemán Friedrich Rochlitz en un artículo publicado por el periódico Allgemeine Musikalische Zeitung: «… estimula en exceso los nervios y sumerge al músico en una acuciante depresión y, por lo tanto, en un oscuro y melancólico humor que acaba llevándolo a una lenta auto-destrucción. Si sufre de algún desorden nervioso, no debería tocarlo; si aun no se encuentra enfermo, no debería tocarlo; si se encuentra melancólico no debería tocarlo». Actualmente se sabe que el único peligro al tocar una armónica de cristal, era el posible envenenamiento por el exceso de plomo que contenía el vidrio de la época.

La particularidad del sonido de una armónica de cristal y que la hace tan diferente a otros instrumentos, es su rango de frecuencia, que oscila entre los 1000 y 4000 hercios. Cuando un sonido está por debajo de los 4.000 hercios, el cerebro humano entra en una «fase de diferenciación» entre el oído izquierdo y el derecho para localizar el origen del sonido en lugar de comparar volúmenes. Esto causa cierta desorientación al no poder ubicar exactamente de donde proviene el sonido.

En el siguiente vídeo, William Zeitler interpreta la famosa «Danza del Hada de Azúcar» de la suite del Cascanueces de Chaikovski. Relájate y disfruta.

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